Alejandro Pedraza: Un luchador Católico cuyo Legado Toma Vigencia
La intensa jornada de Alejando incluyó verdaderas y apoteósicas luchas
en defensa de la Fe y la Iglesia Católica
Durante las últimas décadas de su vida, tiempo en el cual tuve la gracia
de conocer a ALEJANDRO PEDRAZA y a su familia, descubrí en él el
ejemplo de combatiente cristiano y la disciplina heroica de alguien
decidido a responder consecuentemente a su condición de católico. Fue
coequipero de otros grandes entre los que se destacaban el doctor José
Galat y otros grandes del momento que batallaban solos desde TELEAMIGA.
No había la valiosa cantidad de youtubers católicos de doctrina SANA
que hay hoy; muchas veces nos preguntamos por qué la gente no reaccionaba.
Hoy, después de los años, veo que los tiempos de Dios no son los nuestros,
y aunque el momento es apocalíptico, probablemente estas banderas tomadas
por personas como ALEJANDRO PEDRAZA hagan parte de una lucha que aún está
lejos de concluirse y que, a lo mejor, ha sido la expresión de sembradores
de flores en el camino del triunfo del Inmaculado Corazón de María.
La intensa jornada de Alejandro Pedraza
El programa UN CAFÉ CON GALAT fue una cita semanal en TELEAMIGA,
constante como pocos. José Galat dirigía el espacio con su grupo de
invitados y colaboradores, mientras unas veces de manera personal y otras
en la muy estructurada introducción del programa, la voz madura, firme,
varonil y persuasiva de Alejandro Pedraza ponía en contexto a los
televidentes sobre el tema que sería tratado ese día.
La denuncia y el anuncio que nadie quería escuchar
Por los años en los cuales conocí a Alejandro, recién iniciaba el
contradictorio pontificado de Francisco, el Papa a quien los grandes
medios elogiaban y la masonería felicitaba frecuentemente, pero cuyo
“mérito” principal fue validar herejías, relativizar la doctrina sagrada,
plantear un ecumenismo extraño al DEPÓSITO DE LA FE; el que hizo y dijo
cosas que ningún Papa se había atrevido a decir o a hacer públicamente,
o nombrar obispos abiertamente progresistas que actuaron en detrimento
de la fidelidad a la tradición; aquel cuya señal inicial de pontificado,
el día de su anuncio como nuevo Papa, fue inclinarse ante el pueblo en la
plaza de San Pedro en un gesto de humanismo comunistoide, mientras inició
un proceso en el cual daba la espalda a la Iglesia de siempre y que no
tenía ningún problema en decir que haría de la Iglesia católica “una
nueva religión”. Con José Galat, Alejandro Pedraza hizo la serie de
programas doctrinales en “Un Café con Galat”, que escuchábamos miles de
colombianos católicos, esperanzados en que la gesta de la apostasía que
ahora se daba con mayor fuerza en la Iglesia fuera rechazada desde la
fidelidad a Cristo.
Una denuncia exigida desde el cielo
Las denuncias de José Galat y Alejandro Pedraza no se formulaban como
una simple opinión, sino que surgieron de dos grandes fuentes, siendo la
primera y fundamental una orden perentoria de Dios que, en el caso de
José Galat, me contó en su casa cómo, viniendo de La Capilla,
Cundinamarca, había escuchado tres veces una voz firme que le decía:
“¡Ay de ti si no defiendes mi Iglesia!”.
En el caso de Alejandro, coincidiendo en la última década del siglo XX,
cuenta su esposa Ana Carolina: “Alejandro fue llevado por la Santísima
Virgen María al Jardín de María, ubicado entre El Rosal y Facatativá, y
allí conoció el Rosario de San José, donde todos los miércoles se
reunían más o menos cuarenta hombres a rezar el Rosario de San José. Fue
allí donde Dios continuó la obra (que ya había iniciado) en la vida de
Alejandro, y lo siguió preparando...”.
En aquel momento, el exreportero gráfico de El Tiempo no sabía cómo
confluirían él y Galat en un programa que se convertiría en una trinchera
de incesante lucha hasta la muerte de José Galat a sus 92 años de edad.
Tampoco podía siquiera suponer el rumbo que tomaría por gracia de Dios,
que en pocos años culminaría con su muerte.
Buscador del Taller del Carpintero
Consulta aquí las respuestas aprobadas del Orientador, sin salir de esta página.